Ojos oscuros que clavan el brioso destello querido y mortal.
Boca que amándome quema como un fuego fatuo sin dejar señal.
Y sus despedidas que un día pudieran decir el adiós fatal.
Otra vez la fiesta de la vida vuelve a tocar mi terco corazón y olvidando antiguas agonías me entrego en cuerpo y alma a su calor. Apenas sé del día suspendido en el cenit, las furias de la noche llevo en mí, y siento la existencia crepitar bajo mi piel porque es feroz la suavidad del fuego cruel.
Pero sé que todas las palabras no han de amarrar las vidas de los dos: puedo ver los barcos en la noche partir buscando el clima del adiós. Pues bien, así se irá, secretamente, sin dolor, y nadie habrá sabido que existió.
Mas cuando crezca ardiendo la ilusión de que aún está mi mano a tientas, como un ciego, buscará.
*Obs: do álbum "Los barcos en la noche" (CBS, Chile - 1.969) interpretada por Silvia Urbina