Llega tu recuerdo en torbellino, vuelve en el otoño a atardecer Miro la garúa, y mientras miro, gira la cuchara de café Del último café que tus labios con frío Pidieron esa vez con la voz de un suspiro Recuerdo tu desdén, te evoco sin razón
Te escucho sin que estés Lo nuestro terminó, dijiste en un adiós de azúcar y de hiel ¡Lo mismo que el café, que el amor, que el olvido! Que el vértigo final de un rencor sin porqué Y allí, con tu impiedad, me vi morir de pie
Medí tu vanidad y entonces comprendí mi soledad Sin para qué Llovía y te ofrecí el último café