Abrí mis ojos y mi mente se nublaba el paraíso se veía tan distante mi áurea se enrojecía la madre naturaleza no soportaba y su corazón palpitaba por el odio y la venganza
La vida se agotaba, la muerte despertaba, el vacío se apoderaba, el tiempo se acaba
La Tierra hecha Marte
Sentía su dolor, sentía ira, pero no, ¡no!, ¡no! no sentía su amor Seguí buscando y mi corazón encontró, a la hiena devorando a la hiena, a la vida en un nivel negativo a la Tierra... ¡hecha Marte!