Me tocaste Jesús y cerré mi puerta y me hablaste Jesús, con el Pan y el Vino y así con tu sombra detrás que todo alumbró Tu rostro sereno.
Con un trozo de ayer yo te esperé en mi puerta, con un montón de papel que jamás se pudo leer y casi sin mirar me alejé, Jesús, sentí tu llamada.
Me sonrió dulce y me miró fijo Yo soy tu amigo me dijo. Le sonreí luego y lo sentí cerca tienes un nuevo amigo.
Hoy he vuelto al lugar, donde hay amor sincero; no me quiero alejar, por favor escucha, Jesús; donde hay vida tu estás, quiero ser de ti, tu hermano, tu amigo.