La ciudad dormía majestuosamente en la quietud de la noche, como una agonía, como un reproche, un alma en pena cantaba así:
Corrientes calle nocturna de milongas, calaveras y gente bien, en tu calle de vicios y de orgía maté mis alegrías, mi único edén. Corrientes calle de vicios donde ilusa marchité mi juventud. Entre el brillo de tus luces esplendentes, mareada y sonriente, perdí mi juventud.
Y una más que vaga sola, sola y triste con mi pena, arrastrando una cadena de amargura y sinsabor.
Mas yo no culpo a ninguno, sufro sola mi caída y a cada paso mi vida llora de angustia y dolor.
Corrientes calle de vicios, una noche me embriagaste con tu mal y fue tanto el veneno que me diste que nadie resista tu brillo fatal. Corrientes calle maldita, no te cambio jamás por mi arrabal. Aunque a veces quisiera abandonarte, no puedo dejarte, calle de mi mal.
Como siento por mis viejos mi hogar, mis hermanitos, que de pena probrecitos sufren lo mismo que yo. Ya mi honor y la verg"enza para siempre la he perdido y hasta mi carne he vendido para que hablar del pudor!
Compositor: Jorge Curi E Ángel Félix DanesiPublicado em 2012ECAD verificado fonograma #5665528 em 07/Abr/2024 com dados da UBEM