Estoy espiralado, sin ganas de actuar; las manos vacías de tanto buscar. De pronto me levanto de mi lugar y veo la avioneta que se va a estrellar.
Estoy demasiado de tanto estar, enterado de tanto sin preguntar.
Y pasan las horas debajo del mar, el mar de las angustias al despertar. Veo a los súcubos sin ganas de hablar, sostienen mi escalera y no quiero bajar.
Entonces me corro de ese lugar y no siento que haya dudas ya… el miedo es un lugar seguro.
Estoy perdonado de tanto culpar, las arcas vacías por nunca gastar. Me irrita la psiquis sentarme a esperar, esperar que todo sea como no será.
Estoy repitiendo algo familiar, algo que no digiero con un ¨ya está¨.
Estoy avivado por tanto bobear, el rumbo bien firme de tanto dudar. Y marca las horas un dulce tic tac; tic tac que da esperanza o puede matar.
Entonces me levanto en mi lugar y no creo que haya dudas ya… el miedo es un lugar seguro.